miércoles, 4 de diciembre de 2013

Javi Robledo se despacha a gusto, una vez que deja el Azuqueca

Toda vez que se ha dado por finalizada por vinculación con el CD Azuqueca en el día de hoy, quiero manifestar lo siguiente:

En primer lugar, agradecer a toda la gente del Azuqueca y de Azuqueca, amigos, familiares, compañeros, medios de comunicación y aficionados que no han dejado de mostrarme sus muestras de cariño desde que se produjera la noticia. En segundo lugar y no menos importante, quiero dejar claro que no voy a permitir que se ponga en tela de juicio mi profesionalidad.


Han sido muchos los años y más aún los sacrificios que he tenido que hacer para defender la camiseta y el escudo del CD Azuqueca (con el que he llegado a disputar dos play off de ascenso y he llegado a ser en dos ocasiones máximo goleador del grupo castellano-manchego).

Sin ir más lejos, en esta misma temporada he llegado a costearme los tratamientos de fisioterapia para reponerme lo antes posible de diferentes molestias musculares.

Como es obvio para todo el mundo, el dinero percibido por el Azuqueca no me permite poder dedicarme al fútbol en exclusividad por lo que no me quedó más remedio que buscarme otro trabajo.

No es cierto, en ningún caso, que se trate de una incompatibilidad laboral la razón de mi desvinculación del club, pues desde que comencé a trabajar el 3 de septiembre, tan sólo he trabajado durante dos semanas de tarde, siéndome imposible acudir a los entrenamientos durante esas semanas.

Desaparezco de las alineaciones en la jornada 3, excepción hecha de 20 minutos ante el Manzanares en el San Miguel, por lo que poco puedo hacer para ayudar al equipo a mejorar su situación.

Durante ese tiempo, el trato que el entrenador me ha dispensado ha dejado mucho que desear, siendo la principal muestra este fin de semana. Dos jornadas antes, no me convocó para jugar ante el Talavera a pesar de la ausencia de delanteros aduciendo mi ausencia en los entrenamientos por motivo laboral (ya que esa semana trabajé de tarde), mientras que esta semana, en la que no tampoco pude acudir a los entrenamientos, me llevó a Madridejos, me tuvo calentando casi toda la segunda parte para después acabar sacando un defensa (a pesar de que el marcador era de 1-0 en contra).

Siempre he sido un profesional, he acatado las órdenes, instrucciones y enseñanzas de todos los entrenadores en todos los equipos donde he militado.

Siempre he cumplido con mis obligaciones como jugador de fútbol y en el Azuqueca, en mayor medida (pues las condiciones económicas nunca han sido la motivación para defender esta camiseta), por eso me siento dolido por el trato recibido, por esta salida por la puerta de atrás de la que consideraba mi casa y sobre todo, por que se intente manchar mi imagen con unos argumentos que no son los reales.

El entrenador sabe perfectamente que los motivos no son otros que una persecución hacia mi persona desde el momento en el que le muestro al técnico mi punto de vista sobre las tácticas aplicadas al equipo y que en ese momento no estaban funcionando (el equipo marchaba colista con 1 punto de 21 posibles) y sobre todo, no estar de acuerdo en que se me señalara como culpable de esa racha de resultados cuando tan sólo había participado en dos encuentros.

El entrenador también sabe que le hirió en su orgullo el hecho de que en las vísperas del partido ante el Albacete B se hablara más en prensa y foros especializados de su decisión de prescindir de mí en esa convocatoria que del partido en sí.

Por todo ello quiero dejar clara mi postura, porque siempre he sido un jugador claro y honesto, con mis defectos, por supuesto, pero nunca he engañado a nadie y no lo voy a hacer ahora a la gente de Azuqueca que tanto cariño me ha dado.

Sé que cuento con el cariño y el apoyo de TODOS mis compañeros, a los que deseo la mejor de las suertes en lo que queda de temporada.

Esperando habiendo aportado algo más de claridad a mi salida, se despide atentamente