domingo, 26 de mayo de 2013

El Azuqueca pide turno para la segunda ronda

Arrolló al Iruña en el primer partido del 'play-off' y tiene casi cerrado su pase a semis. Javi Robledo, con dos asistencias, se salió mientras que los goles fueron obra de Roberto, Esaú y Kevin.

(FOTO NACHO IZQUIERDO)

Qué grandes son los jugadores del Azuqueca. Llegaron al primer partido de la fase de ascenso como tapados, sin hacer demasiado ruido pero a base de fútbol y pegada dieron un golpe de efecto terrible ante el Iruña. Nada más y nada menos que 3-0 se llevan de renta los rojinegros de cara al encuentro de vuelta en Orkoien. El pase a la segunda ronda está en la palma de la mano. Tampoco fue un camino de rosas. Tal y como predijo Miguel López sus pupilos entraron al campo con el pie izquierdo pero salieron ilesos del acoso y derribo pamplonica y una vez sacudidos los nervios y superado el impacto del ambiente, arrollaron a su adversario.
Costó adapatarse y los primeros 20 minutos fueron una verdadera tortura para el cuadro azudense. El Iruña salió con bravura y arrojo y apenas medio minuto después del arranque ya había gozado de una doble y clamorosa oportunidad en botas de Arguiñano, en primera instancia y Jauregui después. No quedó ahí la cosa porque antes de cumplir el cuarto de hora, un nuevo disparo de Arguiñano revolviéndose desde dentro del área y varias tentativas inconclusas de Txiki demostraron que la retaguardia local hacia aguas. Sufría el Azuqueca cuando Soto manejaba el cuero por bajo o en los desmarques de ruptura de Mikel Gómez.
 
El Azuqueca toma las riendas
Una vez corregidos estos desajustes, los visitantes comenzaron a optar por balones frontales pero esa tesitura la envergadura de Pancorbo y Miguelón se erigía como apagafuegos. Algunas señas de identidad del Iruña son muy similares a las del Azuqueca: brea, intensidad, presión...Sin embargo los minutos y el calor fueron haciendo mella en los hombres de Txiki Akaz, menos dotados físicamente.
De más a menos fueron achacando el esfuerzo inicial perdiendo metros y efervescencia. Con las jugadas de estrategia comenzaron las aproximaciones rojinegras al área de Txabo y con ello se ganó también en autoestima y convencimiento. Robledo disparó sin fuerza un córner botado por Pascu y después mandó un balón claro por encima del travesaño. El horizonte había cambiado. Ahora era el conjunto de Miguel López el que tenía el toro por los cuernos aunque aún faltaba fluidez en el centro del campo.
 
Llegan los goles
La balanza se decantó a la media hora en una de las primera jugadas elaboradas de la escuadra local. Centro de Pascu, Esaú la peina y Robledo remata en escorzo estrelllando el balón en la cruceta. Roberto Izquierdo, que acompañaba la jugada, cabeceó en plancha para convertir el rechace en el 1-0. La exigencia física era máxima entre dos conjuntos muy presionantes y voluntariosos así que tras una fase frenética, con un ritmo muy alto y ocasiones de sobra para los dos equipos, se entró en tregua. El Iruña ya no llegaba arriba tan alegremente y los azudenses guardaban la posición –los laterales apenas tuvieron presencia ofensiva– llegando al final de la primera mitad con ventaja mínima para los de casa.
El inicio de la segunda parte fue calcado al de la primera. Los foráneos salieron mejor plantados, muy encima de los futbolistas locales y obteniendo ganancia en casi todas las segundas jugadas. En algunos casos, la precipitación azudense con el balón en los pies facilitaba la recuperación a los navarros. Faltaba calma. Javi Robledo hacía y deshacía a sus anchas partiendo unas veces desde la izquierda y otras desde la derecha y ello confundía a los rivales que no encontraban la fórmula para pararle. De esta guisa, un pase en profundidad de Tena hacia el propio Robledo desgarró a la zaga verdilla y posibilitó el segundo gol de la tarde. El yunquerano ganó la línea de fondo y dio el pase de la muerte a Esaú que solamente tuvo que empujarla al fondo de las mallas.
 
El revulsivo definitivo
Otro de los destacados fue Kevin Barrera. Salió en el descanso por Pascu y con su rapidez revolucionó el choque. Es de los jugadores que más entonados ha acabado la temporada y además tiene algo que encanta a Miguel López: se deja la piel y no se guarda ni un ápice de esfuerzo. El técnico le compensó con unos minutos valiosísimos en un partido de play-off y el extremo no solo no defraudó sino que además tuvo la sangre fría de marcar el tercero. Fue gracias a un cambio de orientación maravilloso de Javi Robledo con la defensa visitante casi en la medular. Kevin se plantó solo ante Txabo batiendo sutilmente al cancerbero con un disparo cruzado a la base del poste.
El Iruña entró en depresión pero aún así tuvo una ocasión de oro para haber marcado su gol, que visto lo visto habría sido un muy preciado botín. Pero cómo no, apareció Javi Alonso que siempre se las apaña para escamotear goles a los delanteros rivales. Ya en las postrimerías, Roberto tiró una vaselina delicatessen que habría sido el acabóse y Fuentenebro también pudo poner la guinda rematando con la testa uno de los últimos córners.
Al final, un rotundo 3-0 que viene a demostrar la mayor hechura del Azuqueca como equipo y deja casi cerrado el pase a la siguiente ronda. Aún así, los rojinegros tendrán que aparcar la euforia. Mal harían en pensar que ya está todo hecho porque aún quedan 90 minutos de sufrimiento en Orkoien y el Iruña intentará lo posible y lo imposible.